martes, 23 de abril de 2013

GUION LITERARIO DE PODCAST SOBRE ANTICONCEPTIVOS


PROGRAMA DE RADIO: “UN MINUTO DE TÚ VIDA, LA ESTACIÓN PARA CRECER”

Muy buenos días a todas las personas que nos escuchan  en esta mañana, bienvenidos a este su espacio “Un minuto de tú vida, la estación para crecer” en donde les compartiremos una historia, no solo agradable, sino que creemos será de gran ayuda para todos nuestros radioescuchas, especialmente adolescentes.
Y arrancamos con nuestra historia titulada:
“Un buen plan”
Narrador: Cada viernes, los alumnos y alumnas de la escuela de artes plásticas se reunían en la cafetería y hacían planes para el fin de semana. Cecilia, estudiante de pintura y grabado, llego sola y busco con la mirada un espacio despejado. Finalmente se decidió por una mesa en un rincón, relativamente apartada del ruido. Recordó que, esa mañana, su novio Bruno le había dado un recorte de una revista y le había pedido que lo viera con atención. Se sentó en la mesa vacía, saco el recorte de su bolsa y lo extendió con cuidado. Se trataba de un artículo sobre un lugar para pasar el fin de semana. Se veía un lago transparente rodeado de arboles, y decía que se podía alquilar una cabaña o acampar. Cecilia lo leyó detenidamente. “Me late este lugar, me late”.
Efectivamente, era un lugar perfecto para los planes que ella y Bruno tenían en mente desde hacia algún tiempo. Buscaban un lugar tranquilo, apacible, lejos de la ciudad. Aunque en varias ocasiones habían organizado excursiones y conocían casi todos los sitios para acampar, esta vez buscaban un lugar diferente y, sobre todo, más privado. El motivo era especial: harían el amor por primera vez. La decisión, por supuesto, no había sido fácil de tomar. Empezaban su segundo año de noviazgo y, hasta ese momento, nunca se habían sentido verdaderamente preparados para tener relaciones sexuales.
Por supuesto, en muchas ocasiones habían estado a punto de tener relaciones pero siempre se detenían.
La ultima vez Bruno le había gritado a Cecilia: “Ya estoy harto de que cada vez me salgas con tus rollos de que te da susto y que debo pensar en las consecuencias. Decídete si quieres que sigamos o no”.
Cecilia no sabia que hacer. Le daba miedo embarazarse. Quería a Bruno y le tenía confianza. Sabía que existían los anticonceptivos, pero le habían dicho que hacían daño o que no servían, y no se animaba a usarlos.
Aunque Bruno y Cecilia se llevaban muy bien y compartían muchos intereses, últimamente parecía que no podían ponerse de acuerdo.
Después de la última vez que estuvieron a punto de tener relaciones y que Bruno se fue enojadísimo, le hablo por teléfono a Cecilia y le dijo:
Bruno: -Mira, contigo no puedo tener secretos. Te quiero mucho y creo que nuestra relación ha llegado a un punto en el que podemos conocernos todavía mejor. Llevamos casi dos años de novios, nos llevamos muy bien, nos queremos, nos tenemos confianza, ya agarra la onda.
Cecilia: -Tienes razón-le dijo-. A mi también me gustaría estar contigo, y creo que tenemos que saber si en ese aspecto funcionamos como pareja. No me gustaría que, por no haberlo tomado en cuenta, más tarde descubramos que no esperábamos lo mismo.
Narrador: Fue Cecilia quien propuso salir al campo ese mismo fin de semana. Bruno levanto la mirada y vio que Cecilia- que a veces lo visitaba en la escuela- se acercaba hasta su mesa. Cuando llego, se inclino hacia el y le dio un beso cariñoso. Con el recorte de la revista que Bruno le había dado se apresuro a comentar:
Cecilia: -Esta padrísimo, ¿no?
Bruno: A mi me gusta. Pero, la verdad, no pensé que te animaras para este fin de semana.
Cecilia: Pues ya ves que si (le dijo en voz baja).
Narrador: Inmediatamente después, vio su reloj y dio un pequeño salto en su lugar.
Cecilia: ¡Que bárbara! (exclamo, a la vez que se ponía de pie y recogía sus cosas) .Tengo clases y no me acordaba. Me tengo que ir.
Narrador: Bruno le dio un beso rápidamente y sonrió divertido. Le gustaba ver a su novia apresurada y siempre intentando ser puntual.
A las ocho en punto, Bruno toco el timbre de la casa de  su novia. Cecilia salió y juntos caminaron hacia su auto. Una vez adentro, Bruno le extendió un sobre cerrado.
Cecilia: ¿Qué es esto? (intrigada).
Bruno: Ábrelo, (ansioso de ver la reacción de su novia).
Cecilia: ¿Una cita con el medico?
Bruno: Si hasta ahora hemos planeado todo, también queremos estar tranquilos de que no te vas a embarazar, ¿o no?
Cecilia: La verdad, tengo miedo. Pienso que tomar anticonceptivos es como ir en contra de la naturaleza.
Bruno:-Mira. Conseguí esto en el consultorio de la doctora Ramírez. Ya leí dos o tres. Creo que juntos podemos escoger un método que nos convenga.
Narrador: Cecilia continuaba sin decir palabra. Bruno cerró el folder y volvió a colocarlo en la parte trasera del auto.
Bruno: ¿Qué te pasa, eh? (le pregunto a su novia, viendo que esta mantenía la misma expresión).
Cecilia: Tengo dudas, Bruno. Me han dicho que todos los anticonceptivos son muy peligrosos.
Bruno: Te propongo algo- le dijo suavemente-. Vamos a cenar y platicamos con calma sobre los folletos y sobre lo que tú sabes de los anticonceptivos y al final decidimos que hacer. ¿Te parece bien?
Narrador: Cecilia asintió con la cabeza y Bruno encendió el auto. Tardaron unos segundos en decidir hacia dónde dirigirse. Finalmente, optaron por un restaurante tranquilo, barato y con poca gente. Tenían mucho de qué hablar y no querían ser molestados.
Bruno: A ver, ¿Será que son peligrosos?, ¿Quién te dijo?
Cecilia: Bueno no es que alguien me lo haya dicho. Lo encontré en un libro que estoy leyendo-. (Contesto Cecilia con seguridad).
Bruno: ¿Qué libro? Bueno, no importa que libro. Pero yo creo que no te debes apoyar en un solo punto de vista. Muchas veces, los autores manejan la información de acuerdo a sus intereses. Por eso traje estos folletos, dame chance de que te lea unas cosas.
-En primer lugar, aquí dice que son datos confiables proporcionados por varias instituciones especializadas en anticoncepción y educación sexual.
Cecilia: -Tienes complejo de catedrático, ya bájale- interrumpió Cecilia.
Narrador: Bruno sonrió sin parar de hablar y, exagerando el tono de su voz y los movimientos de sus manos, continuó.
Bruno: Algunos anticonceptivos están hechos a base de sustancias hormonales. Las mujeres los toman en forma de pastillas. Son las famosas píldoras anticonceptivas.
Narrador: Cecilia siguió el juego, saco una pluma de su bolsa y tomó una servilleta para anotar.-Continúa- le dijo a Bruno-. Al final le daré mis comentarios.
Bruno concentrado en su folleto, siguió explicando.
Bruno: También tenemos los espermicidas, que matan los espermatozoides y se colocan en la vagina de la mujer antes de tener la relación sexual. Los más conocidos son las espumas, los óvulos, las jaleas y las cremas.
Narrador: Bruno interrumpió al ver que el mesero llegaba con las pastas que habían ordenado. Éste acomodo los platos y las bebidas frente a ellos y, después de preguntar si no deseaban nada más, se retiró. Bruno le dio un trago a su refresco y continuó.
Bruno: Otro método recibe el nombre de DIU o dispositivo intrauterino. Es un aparato pequeño que el médico coloca en el útero para impedir que el huevo fecundado se implante en el.
Narrador: Cecilia, al escuchar esto, quiso interrumpir a Bruno, quien lo noto y le dijo:
Bruno: Dame chance, al final me dices que onda.
Narrador: Cecilia clavo el tenedor en su espagueti y lo giro hasta cubrirlo de pasta. Se lo llevo a la boca y mastico despacio. Bruno, que no había probado su cena, siguió leyendo su hoja.
Bruno: También existe el método conocido como diafragma, que es una copita de hule blando que se introduce por la vagina y cubre la entrada al cérvix. Se usa con un espermaticida y puede colocarse hasta cuatro horas antes de la relación.
Narrador: Bruno dio vuelta a la hoja e interrumpió su lectura un momento; parecía haber llegado a un punto importante.
Bruno: El próximo método que se explica es el condón, -dijo mirando de reojo a su novia-.Es una funda de látex que se coloca en el pene erecto. Aquí dice que, además de ser anticonceptivo, previene el contagio de enfermedades sexualmente transmitidas, como el SIDA. Por eso, se recomienda usarlo cada vez que se tienen relaciones, aunque se este utilizando algún otro método.
Narrador: Cecilia, impaciente, interrumpió a Bruno.
Cecilia: -Ya, Bruno. Tengo mucho que decirte. Apúrale.
Bruno: -Por último, la esterilización. Es un procedimiento quirúrgico realizado por un médico, y es un método definitivo. Por eso, se recomienda únicamente para hombres y mujeres seguros de que no desean tener, o volver a tener, un bebe. Ese no es nuestro caso, ¿Verdad?
Cecilia: No-contesto deseosa de hablar-. Así que de eso luego me sigues contando porque ahora me toca a mí.
-Yo leí que las pastillas son muy peligrosas, que pueden ocasionar varices, acné, celulitis, gordura y quien sabe cuantas cosas más. También leí que te producen desequilibrios emocionales fuertes, como depresiones y arranques de ira.
Narrador: Bruno la escuchaba con atención. Ella, satisfecha, continuó:
Cecilia: Además, decía que si no llevas una vida sexual muy activa, no vale la pena sufrir tantas molestias ¿Qué me dice el experto de todo esto?
Narrador: Bruno, consultando rápidamente su folleto, contestó:
Bruno: Como cualquier medicamento, pueden tener reacciones secundarias. Depende de muchas cosas, como la edad y la salud general de la mujer, y de la concentración hormonal de las pastillas. Por eso, es importante que sea un medico el que las recete para que conozca bien el estado de salud y diga cual concentración es la mejor para cada persona sobre todo si es para adolescentes.
Cecilia: ¿Dice ahí cuando te la tienes que tomar?- pregunto interesada-.
Bruno: Tienes que tomar una pastilla diaria durante todo el tiempo que desees evitar un embarazo, y tienes que convertirlo en parte de tu rutina. Debes empezar a tomarlas el quinto día de tu menstruación y tomar las a diario sin saltarte  ni un solo día, si se te olvida un día, te la tomas al día siguiente. Tal vez, si tus relaciones no son muy frecuentas, prefieras utilizar algún otro método, pero eso no significa que no valga la pena tomarlas. Después de todo- Continuó Bruno volviendo a exagerar el tono sde su voz y el movimiento de sus manos-, es uno de los métodos más efectivos: previene el embarazo más del 99% de los casos. Además, son pocas las mujeres que no pueden tomarlas por tener otros problemas de salud. Es importante saberlo, ¿No?
Narrador: Cecilia se divertía con los gestos de Bruno, a la vez que se interesaba en lo que decía. Era una sensación nueva para ella todo lo que había sucedido esa semana. Tenía una mezcla de emoción, alegría, ilusiones y temores que nunca había sentido. Le gustaba que Bruno hubiera buscado información sobre anticonceptivos pero sentía que aun tenía dudas. Consulto su servilleta con sus anotaciones y continuó.
Cecilia: Ahora voy con el DIU. En mi libro también dice que el DIU es malísimo para el organismo. Dice que, aunque sea un médico el que lo coloque, puede producir infecciones y hemorragias. En fin, que es como un aborto en pequeño.
Bruno: Lamento decirle estimada señorita Cecilia, que la persona que escribió ese libro no tiene suficiente información, a veces los autores manejan la información de acuerdo con sus intereses y dejan de ser objetivos. Es verdad que tienes que ir con el médico para que te lo coloque  y que al principio te tienen que revisar dos o tres meses para asegurarse de que se encuentra en su lugar, pero, a la vez, es un método muy efectivo y puede dejarse colocado durante temporadas muy largas, incluso años.
Cecilia: También leí algo sobre el diafragma- prosiguió Cecilia-. Decía que, si la mujer no tiene práctica, es muy difícil colocarlo bien.
Narrador: Bruno empezó a comer si espagueti y respondió:
Bruno: Según mis folletos, es cuestión de que el medico encuentre el tamaño adecuado para que no te sientas incomoda cada vez que lo vayas a utilizar. Algunas mujeres se acostumbran rápidamente, pero si no te sientes cómoda al hacerlo, pues utilizas otro método, hay muchos. Si quiere te vuelvo a leer todos los folletos.
Cecilia: ¡No!
Narrador: Unas carcajadas que terminaron en un  tierno abrazo dejaron a Cecilia pensativa. No podía sino aceptar que Bruno tenía razón. Cada método presentaba diferentes características, ventajas y desventajas.
Recordó que su novio había hecho énfasis en la importancia del condón, lo que le hizo suponer que el se inclinaba por ese método. A la vez, recordó que en su libro decía que, si el hombre no era cuidadoso era un método inseguro.
Se separó de Bruno y le dijo:
¡Y qué onda con el condón!, ¿Sera seguro?
Bruno: -Todos los folletos dicen que, si se utilizan correctamente y se combina con un espermaticida, es muy efectivo. Solo es cosa de saber colocarlo bien y tener cuidado al retirarlo. Además los espermaticidas y los condones se venden en farmacias y en el súper. Acuérdate de que los hemos visto en los mostradores. Ni siquiera tienes que pedirlos.
Narrador: Cecilia reconoció que su libro únicamente hablaba de las desventajas de cada método, y que, peor aún, a menudo las exageraba. Bruno guardo todos los papeles en el folder. Busco la mirada de Cecilia, y pregunto
Bruno: Bueno, y ahora… ¿Qué opinas?
Cecilia: No se. Creo que tiene razón: es necesario que usemos algún método. Lo que pasa es que me faltaba mucha información.
Narrador: El mesero los interrumpió para llevarles la cuenta, y amablemente le dijo que ya era hora de cerrar. Cecilia y Bruno miraron a su alrededor y notaron que eran los únicos clientes que permanecían todavía en el restaurante. Pagaron su cuenta y salieron a la calle. De camino hacia el auto, Bruno noto a Cecilia pensativa. La rodeo con el brazo y le dijo:
Bruno: Te propongo algo. Vamos a ver al doctor Ramírez mañana.
Narrador: Cecilia reflexiono un momento la propuesta de Bruno.
Cecilia: Bueno.
Narrador: Llegaron hasta el auto y emprendieron el camino de regreso. Cuando llegaron a  casa de Cecilia, Bruno empezó a acariciarla apasionadamente. Cecilia lo miro pícaramente y le dijo que solo faltaban dos días, se bajo del auto y entro a su casa.
Apenas se había sentado a desayunar cuando Cecilia reconoció el motor del auto de Bruno. Le dio un rápido trago a su vaso de leche y tomó una manzana y salió de su casa sin esperar a que el tocara el timbre, camino hacia el auto.
Bruno: ¿Cómo estas?
Cecilia: Ya quiero que sea sábado, pero estoy nerviosa.
Narrador: Llegaron al consultorio en cuestión de minutos. Se estacionaron frente al edificio, bajaron del auto y  tocaron el timbre.
En seguida la doctora Ramírez les pidió que pasaran.
 Doctora Ramírez: Antes que nada, déjenme felicitarlos. Ojala y todos los jóvenes fueran responsables como ustedes. Desgraciadamente existen muchos mitos con respecto a los anticonceptivos.
Cecilia: ¿Cómo cuales?
Doctora Ramírez: Algunos completamente irracionales. Hay gente que cree que cosas como tomar hierbas, hacerse lavados vaginales con limón o vinagre o ayunar son efectivas. Cosas que no sirven.
Cecilia: Oiga, yo había escuchado algo sobre el método del retiro. ¿Qué es eso?
Doctora Ramírez: Es muy poco seguro. Consiste en retirar el pene de la vagina antes de la eyaculación. El problema es que el líquido seminal que lubrica del pene ya contiene el esperma, y sale del pene mucho antes de la eyaculación. Además, es difícil confiar retirarse siempre a  tiempo.
Narrador: Bruno escucha en silencio las palabras de la doctora, El también desconocía muchas cosas. Por primera vez se enteraba de todos los riesgos y comprendía la importancia de estar al tanto de ellos. Intrigado, preguntó:
Bruno: ¿Y por qué cree que exista tan poca información para jóvenes sobre anticonceptivos?
Doctora Ramírez: Muchas personas piensan que, al proporcionar información o acceso a los métodos, están promoviendo las relaciones sexuales. Esto es falso, los jóvenes inician su vida sexual de acuerdo con otros factores. Por lo mismo, es mejor que puedan prevenir todas las consecuencias de su decisión, tanto embarazos como enfermedades.
Narrador: Cecilia asintió la cabeza y agrego:
Cecilia: A mí, por ejemplo, me habían dicho que te puedes volver adicta a las relaciones sexuales o a los anticonceptivos.
Narrador: La doctora Ramírez sonrió.
Doctora Ramírez: Eso también es mentira. Las que se toman, como las pastillas, no contienen ninguna sustancia adictiva: los puedes dejar cuando tú lo decidas sin ningún problema. Los demás ni siquiera se ingieren, así que tampoco producen adicción. Me dijo Bruno que tenias miedo de usar algún anticonceptivo. ¿Es cierto?
Cecilia: Ajá. Lo que pasa es que tenia la idea que eran peligrosos. Prefería cuidarme de forma natural. Hay métodos naturales. ¿Verdad?
Doctora Ramírez: Si, se basan en calcular los días fértiles de la mujer, en medir su temperatura o en observar el color y consistencia de los fluidos vaginales. El problema con ellos es que requieren cálculos muy precisos, y varían de acuerdo con muchos factores. No se recomiendan para mujeres adolescentes, porque sus ciclos menstruales suelen ser irregulares, y esto hace que los métodos naturales sean menos confiables. Además, necesitas empezar tus cálculos varios meses antes de la relación. Ustedes necesitan un método para este fin de semana. ¿Verdad?
Narrador: Cecilia sonrió ligeramente y Bruno le dio un apretón en la mano que le recordó sus planes. La doctora fingió no darse cuenta y siguió hablando con naturalidad.
Doctora Ramírez: Lo importante es que han estado hablando sobre los métodos, y que se han tenido la confianza suficiente para hacerlo con sinceridad. Ahora que ya conocen algunos de los más comunes, solo les falta decidir cual les conviene más.
Bruno: Por eso venimos. Queremos que nos aconseje.
Doctora Ramírez: Pues gracias por la confianza pero la decisión final es suya. Cada método va de acuerdo con las necesidades de cada pareja. Las relaciones de los adolescentes son diferentes a las de los adultos. Los jóvenes por lo general, tienen relaciones más esporádicas. Yo les recomendaría el condón combinado con algún espermicida, como los óvulos.
Cecilia: ¿Y por qué?
Doctora Ramírez: Por varias razones. En primer lugar es una combinación muy segura: presentan más del 99% de efectividad. Además, los pueden obtener muy fácilmente, en la mayoría de las farmacias. Por otra parte, son baratos y sencillos de utilizar, no tienen que preocuparse de cálculos y visitas constantes al médico.
Narrador: Cecilia y Bruno se miraron entusiasmados, parecían estar de acuerdo con la sugerencia. Bruno miro el reloj de la pared colocado frente a él, y vio que eran más de las doce del día.
Bruno:  bueno doctora pues mil gracias, nosotros ya nos vamos.
Narrador: La pareja se levanto y se despidieron. La doctora los guio hasta la entrada del consultorio. Cuídense, les dijo, guiñando un ojo. En todos los sentidos ¿eh? Bruno y Cecilia salieron del edificio y caminaron hacia el auto. Cecilia se subió primero y, al acomodarse en el asiento, dijo:
Cecilia: ¿A la farmacia?
Bruno: Ajá, ahora tú eres la más entusiasmada.
Narrador: Cecilia sonrió emocionada y lentamente, se acerco al oído de Bruno.
Cecilia: Ahora si, ya todo esta listo.
Narrador: Bruno dejo escapar una sonrisa.
Bruno: Casi todo. Nos falta decidir a donde ir.
Y así concluimos con esta interesante historia, sobre la importancia que tiene el conocer sobre el tema sexualidad y métodos anticonceptivos, en el que muchas de las veces los adolescentes toman poca importancia y su falta de conocimiento puede llevarlos a riesgos enormes, no solo de un embarazo a temprana edad, sino de contraer una enfermedad de transmisión sexual.
Esperamos les haya gustado y aquí los esperamos con mucho más en: “Un minuto de tú vida la estación para crecer”.
TRABAJO REALIZADO PARA TALLER DE COMUNICACIÓN, GRUPO 613 COLEGIO DE CIENCIAS Y HUMANIDADES PLANTEL (1) AZCAPOTZALCO PROFESORA LETICIA SANTA MARÍA GALLEGOS.
CREDITOS:
LOCUTOR: SALINAS SILVA NANCY V.
 NARRADORAS: SOTO VICHIS MARIBEL
                             GARCIA HERNANDEZ ANA KAREN
CECILIA: TERREZ HERNANDÉZ VIRIDIANA
BRUNO: JIMENEZ ARENAS EDUARDO
AGUILAR LARA HAYDEE: DOCTORA RAMÍREZ

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