PROGRAMA DE RADIO: “UN MINUTO DE TÚ
VIDA, LA ESTACIÓN PARA CRECER”
Muy buenos días a todas las
personas que nos escuchan en esta
mañana, bienvenidos a este su espacio “Un minuto de tú vida, la estación para
crecer” en donde les compartiremos una historia, no solo agradable, sino que
creemos será de gran ayuda para todos nuestros radioescuchas, especialmente
adolescentes.
Y arrancamos con nuestra historia titulada:
“Un buen plan”
Narrador: Cada viernes, los alumnos y
alumnas de la escuela de artes plásticas se reunían en la cafetería y hacían
planes para el fin de semana. Cecilia, estudiante de pintura y grabado, llego
sola y busco con la mirada un espacio despejado. Finalmente se decidió por una
mesa en un rincón, relativamente apartada del ruido. Recordó que, esa mañana,
su novio Bruno le había dado un recorte de una revista y le había pedido que lo
viera con atención. Se sentó en la mesa vacía, saco el recorte de su bolsa y lo
extendió con cuidado. Se trataba de un artículo sobre un lugar para pasar el
fin de semana. Se veía un lago transparente rodeado de arboles, y decía que se
podía alquilar una cabaña o acampar. Cecilia lo leyó detenidamente. “Me late
este lugar, me late”.
Efectivamente, era un lugar perfecto para los planes que
ella y Bruno tenían en mente desde hacia algún tiempo. Buscaban un lugar
tranquilo, apacible, lejos de la ciudad. Aunque en varias ocasiones habían
organizado excursiones y conocían casi todos los sitios para acampar, esta vez
buscaban un lugar diferente y, sobre todo, más privado. El motivo era especial:
harían el amor por primera vez. La decisión, por supuesto, no había sido fácil
de tomar. Empezaban su segundo año de noviazgo y, hasta ese momento, nunca se
habían sentido verdaderamente preparados para tener relaciones sexuales.
Por supuesto, en muchas ocasiones habían estado a punto
de tener relaciones pero siempre se detenían.
La ultima vez Bruno le había gritado a Cecilia: “Ya estoy
harto de que cada vez me salgas con tus rollos de que te da susto y que debo
pensar en las consecuencias. Decídete si quieres que sigamos o no”.
Cecilia no sabia que hacer. Le daba miedo embarazarse.
Quería a Bruno y le tenía confianza. Sabía que existían los anticonceptivos,
pero le habían dicho que hacían daño o que no servían, y no se animaba a
usarlos.
Aunque Bruno y Cecilia se llevaban muy bien y compartían
muchos intereses, últimamente parecía que no podían ponerse de acuerdo.
Después de la última vez que estuvieron a punto de tener
relaciones y que Bruno se fue enojadísimo, le hablo por teléfono a Cecilia y le
dijo:
Bruno: -Mira, contigo no puedo
tener secretos. Te quiero mucho y creo que nuestra relación ha llegado a un
punto en el que podemos conocernos todavía mejor. Llevamos casi dos años de
novios, nos llevamos muy bien, nos queremos, nos tenemos confianza, ya agarra
la onda.
Cecilia: -Tienes razón-le dijo-. A
mi también me gustaría estar contigo, y creo que tenemos que saber si en ese
aspecto funcionamos como pareja. No me gustaría que, por no haberlo tomado en
cuenta, más tarde descubramos que no esperábamos lo mismo.
Narrador: Fue Cecilia quien propuso
salir al campo ese mismo fin de semana. Bruno levanto la mirada y vio que
Cecilia- que a veces lo visitaba en la escuela- se acercaba hasta su mesa.
Cuando llego, se inclino hacia el y le dio un beso cariñoso. Con el recorte de
la revista que Bruno le había dado se apresuro a comentar:
Cecilia: -Esta padrísimo, ¿no?
Bruno: A mi me gusta. Pero, la
verdad, no pensé que te animaras para este fin de semana.
Cecilia: Pues ya ves que si (le dijo
en voz baja).
Narrador: Inmediatamente después, vio
su reloj y dio un pequeño salto en su lugar.
Cecilia: ¡Que bárbara! (exclamo, a
la vez que se ponía de pie y recogía sus cosas) .Tengo clases y no me acordaba.
Me tengo que ir.
Narrador: Bruno le dio un beso
rápidamente y sonrió divertido. Le gustaba ver a su novia apresurada y siempre
intentando ser puntual.
A las ocho en punto, Bruno toco el timbre de la casa
de su novia. Cecilia salió y juntos
caminaron hacia su auto. Una vez adentro, Bruno le extendió un sobre cerrado.
Cecilia: ¿Qué es esto? (intrigada).
Bruno: Ábrelo, (ansioso de ver la
reacción de su novia).
Cecilia: ¿Una cita con el medico?
Bruno: Si hasta ahora hemos
planeado todo, también queremos estar tranquilos de que no te vas a embarazar,
¿o no?
Cecilia: La verdad, tengo miedo.
Pienso que tomar anticonceptivos es como ir en contra de la naturaleza.
Bruno:-Mira. Conseguí esto en el
consultorio de la doctora Ramírez. Ya leí dos o tres. Creo que juntos podemos
escoger un método que nos convenga.
Narrador: Cecilia continuaba sin
decir palabra. Bruno cerró el folder y volvió a colocarlo en la parte trasera
del auto.
Bruno: ¿Qué te pasa, eh? (le pregunto
a su novia, viendo que esta mantenía la misma expresión).
Cecilia: Tengo dudas, Bruno. Me han
dicho que todos los anticonceptivos son muy peligrosos.
Bruno: Te propongo algo- le dijo
suavemente-. Vamos a cenar y platicamos con calma sobre los folletos y sobre lo
que tú sabes de los anticonceptivos y al final decidimos que hacer. ¿Te parece
bien?
Narrador: Cecilia asintió con la
cabeza y Bruno encendió el auto. Tardaron unos segundos en decidir hacia dónde
dirigirse. Finalmente, optaron por un restaurante tranquilo, barato y con poca
gente. Tenían mucho de qué hablar y no querían ser molestados.
Bruno: A ver, ¿Será que son
peligrosos?, ¿Quién te dijo?
Cecilia: Bueno no es que alguien me
lo haya dicho. Lo encontré en un libro que estoy leyendo-. (Contesto Cecilia
con seguridad).
Bruno: ¿Qué libro? Bueno, no
importa que libro. Pero yo creo que no te debes apoyar en un solo punto de
vista. Muchas veces, los autores manejan la información de acuerdo a sus
intereses. Por eso traje estos folletos, dame chance de que te lea unas cosas.
-En primer lugar, aquí dice que son datos confiables
proporcionados por varias instituciones especializadas en anticoncepción y
educación sexual.
Cecilia: -Tienes complejo de
catedrático, ya bájale- interrumpió Cecilia.
Narrador: Bruno sonrió sin parar de
hablar y, exagerando el tono de su voz y los movimientos de sus manos,
continuó.
Bruno: Algunos anticonceptivos
están hechos a base de sustancias hormonales. Las mujeres los toman en forma de
pastillas. Son las famosas píldoras anticonceptivas.
Narrador: Cecilia siguió el juego,
saco una pluma de su bolsa y tomó una servilleta para anotar.-Continúa- le dijo
a Bruno-. Al final le daré mis comentarios.
Bruno concentrado en su folleto, siguió explicando.
Bruno: También tenemos los espermicidas,
que matan los espermatozoides y se colocan en la vagina de la mujer antes de
tener la relación sexual. Los más conocidos son las espumas, los óvulos, las
jaleas y las cremas.
Narrador: Bruno interrumpió al ver
que el mesero llegaba con las pastas que habían ordenado. Éste acomodo los
platos y las bebidas frente a ellos y, después de preguntar si no deseaban nada
más, se retiró. Bruno le dio un trago a su refresco y continuó.
Bruno: Otro método recibe el
nombre de DIU o dispositivo intrauterino. Es un aparato pequeño que el médico
coloca en el útero para impedir que el huevo fecundado se implante en el.
Narrador: Cecilia, al escuchar esto,
quiso interrumpir a Bruno, quien lo noto y le dijo:
Bruno: Dame chance, al final me
dices que onda.
Narrador: Cecilia clavo el tenedor en
su espagueti y lo giro hasta cubrirlo de pasta. Se lo llevo a la boca y mastico
despacio. Bruno, que no había probado su cena, siguió leyendo su hoja.
Bruno: También existe el método
conocido como diafragma, que es una copita de hule blando que se introduce por
la vagina y cubre la entrada al cérvix. Se usa con un espermaticida y puede
colocarse hasta cuatro horas antes de la relación.
Narrador: Bruno dio vuelta a la hoja
e interrumpió su lectura un momento; parecía haber llegado a un punto
importante.
Bruno: El próximo método que se
explica es el condón, -dijo mirando de reojo a su novia-.Es una funda de látex
que se coloca en el pene erecto. Aquí dice que, además de ser anticonceptivo,
previene el contagio de enfermedades sexualmente transmitidas, como el SIDA.
Por eso, se recomienda usarlo cada vez que se tienen relaciones, aunque se este
utilizando algún otro método.
Narrador: Cecilia, impaciente,
interrumpió a Bruno.
Cecilia: -Ya, Bruno. Tengo mucho que
decirte. Apúrale.
Bruno: -Por último, la
esterilización. Es un procedimiento quirúrgico realizado por un médico, y es un
método definitivo. Por eso, se recomienda únicamente para hombres y mujeres
seguros de que no desean tener, o volver a tener, un bebe. Ese no es nuestro
caso, ¿Verdad?
Cecilia: No-contesto deseosa de
hablar-. Así que de eso luego me sigues contando porque ahora me toca a mí.
-Yo leí que las pastillas son muy peligrosas, que pueden
ocasionar varices, acné, celulitis, gordura y quien sabe cuantas cosas más. También
leí que te producen desequilibrios emocionales fuertes, como depresiones y
arranques de ira.
Narrador: Bruno la escuchaba con
atención. Ella, satisfecha, continuó:
Cecilia: Además, decía que si no
llevas una vida sexual muy activa, no vale la pena sufrir tantas molestias ¿Qué
me dice el experto de todo esto?
Narrador: Bruno, consultando
rápidamente su folleto, contestó:
Bruno: Como cualquier medicamento, pueden
tener reacciones secundarias. Depende de muchas cosas, como la edad y la salud
general de la mujer, y de la concentración hormonal de las pastillas. Por eso,
es importante que sea un medico el que las recete para que conozca bien el
estado de salud y diga cual concentración es la mejor para cada persona sobre
todo si es para adolescentes.
Cecilia: ¿Dice ahí cuando te la
tienes que tomar?- pregunto interesada-.
Bruno: Tienes que tomar una
pastilla diaria durante todo el tiempo que desees evitar un embarazo, y tienes
que convertirlo en parte de tu rutina. Debes empezar a tomarlas el quinto día
de tu menstruación y tomar las a diario sin saltarte ni un solo día, si se te olvida un día, te la
tomas al día siguiente. Tal vez, si tus relaciones no son muy frecuentas,
prefieras utilizar algún otro método, pero eso no significa que no valga la
pena tomarlas. Después de todo- Continuó Bruno volviendo a exagerar el tono sde
su voz y el movimiento de sus manos-, es uno de los métodos más efectivos:
previene el embarazo más del 99% de los casos. Además, son pocas las mujeres
que no pueden tomarlas por tener otros problemas de salud. Es importante
saberlo, ¿No?
Narrador: Cecilia se divertía con los
gestos de Bruno, a la vez que se interesaba en lo que decía. Era una sensación
nueva para ella todo lo que había sucedido esa semana. Tenía una mezcla de
emoción, alegría, ilusiones y temores que nunca había sentido. Le gustaba que
Bruno hubiera buscado información sobre anticonceptivos pero sentía que aun
tenía dudas. Consulto su servilleta con sus anotaciones y continuó.
Cecilia: Ahora voy con el DIU. En mi
libro también dice que el DIU es malísimo para el organismo. Dice que, aunque
sea un médico el que lo coloque, puede producir infecciones y hemorragias. En
fin, que es como un aborto en pequeño.
Bruno: Lamento decirle estimada señorita Cecilia, que la
persona que escribió ese libro no tiene suficiente información, a veces los
autores manejan la información de acuerdo con sus intereses y dejan de ser
objetivos. Es verdad que tienes que ir con el médico para que te lo
coloque y que al principio te tienen que
revisar dos o tres meses para asegurarse de que se encuentra en su lugar, pero,
a la vez, es un método muy efectivo y puede dejarse colocado durante temporadas
muy largas, incluso años.
Cecilia: También leí algo sobre el
diafragma- prosiguió Cecilia-. Decía que, si la mujer no tiene práctica, es muy
difícil colocarlo bien.
Narrador: Bruno empezó a comer si
espagueti y respondió:
Bruno: Según mis folletos, es cuestión de que el medico
encuentre el tamaño adecuado para que no te sientas incomoda cada vez que lo
vayas a utilizar. Algunas mujeres se acostumbran rápidamente, pero si no te
sientes cómoda al hacerlo, pues utilizas otro método, hay muchos. Si quiere te
vuelvo a leer todos los folletos.
Cecilia: ¡No!
Narrador: Unas carcajadas que
terminaron en un tierno abrazo dejaron a
Cecilia pensativa. No podía sino aceptar que Bruno tenía razón. Cada método
presentaba diferentes características, ventajas y desventajas.
Recordó que su novio había hecho énfasis en la
importancia del condón, lo que le hizo suponer que el se inclinaba por ese
método. A la vez, recordó que en su libro decía que, si el hombre no era
cuidadoso era un método inseguro.
Se separó de Bruno y le dijo:
¡Y qué onda con el condón!, ¿Sera seguro?
Bruno: -Todos los folletos dicen
que, si se utilizan correctamente y se combina con un espermaticida, es muy
efectivo. Solo es cosa de saber colocarlo bien y tener cuidado al retirarlo.
Además los espermaticidas y los condones se venden en farmacias y en el súper.
Acuérdate de que los hemos visto en los mostradores. Ni siquiera tienes que
pedirlos.
Narrador: Cecilia reconoció que su
libro únicamente hablaba de las desventajas de cada método, y que, peor aún, a
menudo las exageraba. Bruno guardo todos los papeles en el folder. Busco la
mirada de Cecilia, y pregunto
Bruno: Bueno, y ahora… ¿Qué
opinas?
Cecilia: No se. Creo que tiene
razón: es necesario que usemos algún método. Lo que pasa es que me faltaba
mucha información.
Narrador: El mesero los interrumpió
para llevarles la cuenta, y amablemente le dijo que ya era hora de cerrar.
Cecilia y Bruno miraron a su alrededor y notaron que eran los únicos clientes
que permanecían todavía en el restaurante. Pagaron su cuenta y salieron a la
calle. De camino hacia el auto, Bruno noto a Cecilia pensativa. La rodeo con el
brazo y le dijo:
Bruno: Te propongo algo. Vamos a
ver al doctor Ramírez mañana.
Narrador: Cecilia reflexiono un momento la propuesta de
Bruno.
Cecilia: Bueno.
Narrador: Llegaron hasta el auto y
emprendieron el camino de regreso. Cuando llegaron a casa de Cecilia, Bruno empezó a acariciarla
apasionadamente. Cecilia lo miro pícaramente y le dijo que solo faltaban dos
días, se bajo del auto y entro a su casa.
Apenas se había sentado a desayunar cuando Cecilia
reconoció el motor del auto de Bruno. Le dio un rápido trago a su vaso de leche
y tomó una manzana y salió de su casa sin esperar a que el tocara el timbre,
camino hacia el auto.
Bruno: ¿Cómo estas?
Cecilia: Ya quiero que sea sábado,
pero estoy nerviosa.
Narrador: Llegaron al consultorio en
cuestión de minutos. Se estacionaron frente al edificio, bajaron del auto
y tocaron el timbre.
En seguida la doctora Ramírez les pidió que pasaran.
Doctora
Ramírez: Antes que nada, déjenme felicitarlos. Ojala y todos los jóvenes
fueran responsables como ustedes. Desgraciadamente existen muchos mitos con
respecto a los anticonceptivos.
Cecilia: ¿Cómo cuales?
Doctora Ramírez: Algunos completamente
irracionales. Hay gente que cree que cosas como tomar hierbas, hacerse lavados
vaginales con limón o vinagre o ayunar son efectivas. Cosas que no sirven.
Cecilia: Oiga, yo había escuchado
algo sobre el método del retiro. ¿Qué es eso?
Doctora Ramírez: Es muy poco seguro. Consiste
en retirar el pene de la vagina antes de la eyaculación. El problema es que el líquido
seminal que lubrica del pene ya contiene el esperma, y sale del pene mucho
antes de la eyaculación. Además, es difícil confiar retirarse siempre a tiempo.
Narrador: Bruno escucha en silencio
las palabras de la doctora, El también desconocía muchas cosas. Por primera vez
se enteraba de todos los riesgos y comprendía la importancia de estar al tanto
de ellos. Intrigado, preguntó:
Bruno: ¿Y por qué cree que exista
tan poca información para jóvenes sobre anticonceptivos?
Doctora Ramírez: Muchas personas piensan que,
al proporcionar información o acceso a los métodos, están promoviendo las
relaciones sexuales. Esto es falso, los jóvenes inician su vida sexual de
acuerdo con otros factores. Por lo mismo, es mejor que puedan prevenir todas
las consecuencias de su decisión, tanto embarazos como enfermedades.
Narrador: Cecilia asintió la cabeza y
agrego:
Cecilia: A mí, por ejemplo, me habían
dicho que te puedes volver adicta a las relaciones sexuales o a los
anticonceptivos.
Narrador: La doctora Ramírez sonrió.
Doctora Ramírez: Eso también es mentira. Las
que se toman, como las pastillas, no contienen ninguna sustancia adictiva: los
puedes dejar cuando tú lo decidas sin ningún problema. Los demás ni siquiera se
ingieren, así que tampoco producen adicción. Me dijo Bruno que tenias miedo de
usar algún anticonceptivo. ¿Es cierto?
Cecilia: Ajá. Lo que pasa es que
tenia la idea que eran peligrosos. Prefería cuidarme de forma natural. Hay
métodos naturales. ¿Verdad?
Doctora Ramírez: Si, se basan en calcular los
días fértiles de la mujer, en medir su temperatura o en observar el color y
consistencia de los fluidos vaginales. El problema con ellos es que requieren
cálculos muy precisos, y varían de acuerdo con muchos factores. No se
recomiendan para mujeres adolescentes, porque sus ciclos menstruales suelen ser
irregulares, y esto hace que los métodos naturales sean menos confiables.
Además, necesitas empezar tus cálculos varios meses antes de la relación.
Ustedes necesitan un método para este fin de semana. ¿Verdad?
Narrador: Cecilia sonrió ligeramente y
Bruno le dio un apretón en la mano que le recordó sus planes. La doctora fingió
no darse cuenta y siguió hablando con naturalidad.
Doctora Ramírez: Lo importante es que han
estado hablando sobre los métodos, y que se han tenido la confianza suficiente
para hacerlo con sinceridad. Ahora que ya conocen algunos de los más comunes,
solo les falta decidir cual les conviene más.
Bruno: Por eso venimos. Queremos
que nos aconseje.
Doctora Ramírez: Pues gracias por la
confianza pero la decisión final es suya. Cada método va de acuerdo con las
necesidades de cada pareja. Las relaciones de los adolescentes son diferentes a
las de los adultos. Los jóvenes por lo general, tienen relaciones más
esporádicas. Yo les recomendaría el condón combinado con algún espermicida,
como los óvulos.
Cecilia: ¿Y por qué?
Doctora Ramírez: Por varias razones. En
primer lugar es una combinación muy segura: presentan más del 99% de efectividad.
Además, los pueden obtener muy fácilmente, en la mayoría de las farmacias. Por
otra parte, son baratos y sencillos de utilizar, no tienen que preocuparse de
cálculos y visitas constantes al médico.
Narrador: Cecilia y Bruno se miraron
entusiasmados, parecían estar de acuerdo con la sugerencia. Bruno miro el reloj
de la pared colocado frente a él, y vio que eran más de las doce del día.
Bruno:
bueno doctora pues mil gracias, nosotros ya nos vamos.
Narrador: La pareja se levanto y se
despidieron. La doctora los guio hasta la entrada del consultorio. Cuídense,
les dijo, guiñando un ojo. En todos los sentidos ¿eh? Bruno y Cecilia salieron
del edificio y caminaron hacia el auto. Cecilia se subió primero y, al
acomodarse en el asiento, dijo:
Cecilia: ¿A la farmacia?
Bruno: Ajá, ahora tú eres la más
entusiasmada.
Narrador: Cecilia sonrió emocionada y
lentamente, se acerco al oído de Bruno.
Cecilia: Ahora si, ya todo esta
listo.
Narrador: Bruno dejo escapar una
sonrisa.
Bruno: Casi todo. Nos falta decidir
a donde ir.
Y así concluimos con esta interesante historia, sobre la
importancia que tiene el conocer sobre el tema sexualidad y métodos
anticonceptivos, en el que muchas de las veces los adolescentes toman poca
importancia y su falta de conocimiento puede llevarlos a riesgos enormes, no
solo de un embarazo a temprana edad, sino de contraer una enfermedad de
transmisión sexual.
Esperamos les haya gustado y aquí los esperamos con mucho
más en: “Un minuto de tú vida la estación para crecer”.
TRABAJO
REALIZADO PARA TALLER DE COMUNICACIÓN, GRUPO 613 COLEGIO DE CIENCIAS Y
HUMANIDADES PLANTEL (1) AZCAPOTZALCO PROFESORA LETICIA SANTA MARÍA GALLEGOS.
CREDITOS:
LOCUTOR:
SALINAS SILVA NANCY V.
NARRADORAS: SOTO VICHIS MARIBEL
GARCIA HERNANDEZ
ANA KAREN
CECILIA:
TERREZ HERNANDÉZ VIRIDIANA
BRUNO:
JIMENEZ ARENAS EDUARDO
AGUILAR
LARA HAYDEE: DOCTORA RAMÍREZ
Me ayudo mucho
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